Ayer tomé una desición difícil, que al final no resultó serlo tanto. Extraoficialmente (pues aún no están concluidos los trámites) soy ex-alumna de la maestría.
y se siente bien pinche raro.
Ayer tomé una desición difícil, que al final no resultó serlo tanto. Extraoficialmente (pues aún no están concluidos los trámites) soy ex-alumna de la maestría.
y se siente bien pinche raro.
Soy la mayor de tres hermanos, mi hermana es 11 meses más chica, y mi hermano tiene 16.
Nunca desarrolle ninguna concepción, ni tomé partido acerca del dicho de “virgen hasta el matrimonio” aunque nunca me lo trague por completo.
Recuerdo algunas noches, en que mi hermana y yo no podíamos dormir, platicábamos de que tan bueno o malo sería el sexo premarital, y a veces yo tomaba una postura, y a la siguiente vez tomaba la otra.
Es curioso, tal vez por ser la mayor siempre he sido más recatada o al menos, más cuidadosa con la imagen que los adultos tienen de mí. Supongo que fue por eso, que espere a que mi hermana se desvirgara para hacerlo yo, es bastante precoz.
Era agosto y hacia calor, eran mis últimas vacaciones como universitaria, y después de una borrachera de tres días (hartas drogas y rock), logré escabullirme a la cama con mi entonces no novio.
Ya tenía yo rato de venir insistiendo en aumentar la candencia de nuestros encuentros, pero el siempre reunía… siempre insistió en que la virginidad era algo único.
Ese jueves, me preguntó “¿Estás segura?” a lo que contesté entusiasmada (mucho) “venga, dale”…y así fue como pasó…
no puedo dormir.
Es raro, tenía dos meses durmiendo como bebé, sin preocupación alguna.
No quiero decir que esté preocupada, aunque lo estoy. El hecho de dejar uno de mis dos empleos, reducirá notablemente los pequeños lujos que puedo tomarme, pero no es esa la parte que me ocupa, pienso más bien en el hecho de quedarme sin mi valiosísimo tiempo personal, ese que puedo usar para yo y sólo yo. En dónde me permito volverme lo que me venga en gana, en donde puedo leer, platicar, cocinar… He cambiado tanto en los últimos tres meses que apenas me reconozco y me gusta. Me gusta la forma que voy tomando, el fondo que trazo día con día, y sé que eso ha sido posible por que he recuperado el poder hacer de mí lo que quiero, el poder decidir sobre mi vida.
Quisiera ser más explícita y no puedo… aún así estoy contenta.
y ya me voy…