
Estoy bien enferma (no nada más mentalmente, si no de salud). Tengo una gripa horrible, la nariz tapada y los oídos me truenan.
Hoy (bueno ayer) no fui a trabajar, fiebre 38° y completamente noqueada por los antigripales.
Durante un buen tiempo, yo disfrutaba mis enfermedades, hasta dejaba de tomarme la medicina para sentirme más mal, era un verdadero placer agonizar lentamente.
Ya no más.
He sido muy rigurosa con mi medicina, los antibióticos, los analgésicos, el antihistamínico, todo a su hora y en su dosis correcta.
Es una lástima que no pueda ser así de disciplinada con mis patologías psicológicas.